Descripción
Jerusalén ha sido invadida, sus habitantes deportados y el tesoro del templo saqueado. Nadie escuchó a Jeremías cuando amonestaba al pueblo, advirtiéndole que se arrepintiera de sus abominables pecados. La injusticia y la idolatría han llevado a la ciudad a la desolación. Sin embargo, no todo está perdido. Aún queda esperanza para los hebreos.





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